DELITOS DE AMENAZAS Y ACOSO

¿Sabrías diferenciar en tu vida diaria cuando estás sufriendo acoso? ¿O cuando no debes aguantar una conducta de alguien cercano que intenta presionarte para que hagas algo concreto? ¿Sabes distinguir las amenazas y los chantajes?

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El Código Penal regula las amenazas en los artículos 169, 170 y 171. Las define como el propósito de causar un mal a la persona que las recibe o a las personas con las que ésta mantiene una relación íntima. Basta con que el victimario haga creer a la víctima que se trata de un mal real. Tiene que ser futuro, pues si no, estaríamos hablando de un delito presente si el mal con el que amenaza es constitutivo de delito.

Con la reforma del 2015 del Código Penal, las amenazas graves conforman el tipo básico y están reguladas en el artículo 169: su apartado primero contempla las amenazas hechas con condición y dispone para el caso que el victimario consiga su objetivo una pena de un año a cinco de prisión, disponiendo para el caso que no lo consiga, de seis meses a tres años de prisión.

El apartado dos del mismo artículo contempla las amenazas no sujetas a ninguna condición y se prevé una pena de seis meses a dos años de prisión.

Se prevé en el artículo 170 un tipo de amenazas agravadas, cuando se trata de amenazas a colectivos, se aplicaran las penas previstas en los apartados uno y dos del artículo 169 superiores en grado.

Hablamos del tipo leve de amenazas en el 171.1 del CP, estamos ante un caso leve cuando no se trata de:

-Amenaza grave condicional de un mal no constitutivo de delito.

-Amenaza de difusión de datos privados a cambio de cantidad.

-Cuando ésta no sucede en el ámbito familiar o se produce contra personas especialmente vulnerables, por edad o por falta de capacidad.

-Las que no se realizan mediante instrumentos peligrosos como armas.

El mismo artículo 171 CP prevé que cuando se realiza una amenaza mediante el aviso de un mal que no constituye delito se aplicará una pena de prisión de 3 meses a un año, siendo aplicada ésta en su mitad superior si el victimario consigue su objetivo.

Su párrafo dos dispone para la amenaza de revelación de secretos a cambio de la obtención de una recompensa dos a cuatro años de prisión, siendo de 4 meses a dos años para los casos en los que no se consigue el objetivo.

El párrafo 4º del artículo 171 dispone una pena de prisión de 3 años a 1 año para cuando las amenazas leves son proferidas contra la pareja o contra personas vulnerables.

El acoso queda regulado en el artículo 172 CP, con una previsión de una pena de 3 meses a dos años para el que realice alguna de las conductas expuestas a continuación (OJO: se trata de un listado exhaustivo, esto quiere decir que otro tipo de conductas no serían consideradas acoso), perjudicando así la vida cotidiana y habitual de la víctima:

-Vigilar o buscar contacto visual o cercanía con la víctima.

-Contacte con ella a través de cualquier medio.

-Uso indebido de sus daños.

-Atente contra su libertad.

El 172 TER fue incluido por la reforma del 2015 del CP y dispone que se trata de acoso grave cuando el acoso va dirigido a:

-Persona especialmente vulnerable (se prevén de 6 meses a dos años de prisión).

-Pareja o persona que tenga con el victimario relación análoga a la conyugal (1 año a 2).

Si la propia conducta que se usa como medio para realizar el acoso es constitutiva a su vez de un delito, se sumará la pena que este lleve aparejada a la pena prevista para el acoso.

Debemos recordar que el delito de acoso no es un delito perseguible de oficio y con lo cual, para tomar medidas judiciales lo primero que necesitamos es que la persona afectada se dé cuenta de su situación y denuncie,

Esperamos que os haya ayudado a identificar estas situaciones que a veces nos ocurren en la vida diaria y no siempre podemos reconocerlas.

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